Secretario Estrella

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Carlos Mario Montoya
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Carlos Mario Montoya es de esos funcionarios que rompen los prejuicios que se tiene sobre el sector público. La razón, es que hace que las cosas pasen.

Es un político pragmático, que creció en medio de campañas electorales y de lugares donde se toman las grandes decisiones, es hijo de Bernabé Montoya  Gómez, quien fuera congresista y contralor de Medellín, muy cercano al partido Conservador. La relación con la actividad política desde niño le despertó el amor por el servicio social, lo que lo llevó en su momento a matricularse en la facultad de Medicina y recorrer después del departamento varias veces en brigadas de salud primero, en campañas después  y posteriormente a cargo de la política pública de ese sector para Antioquia.

Sin duda es uno de los profesionales que más conoce de salud en Colombia, es consultado permanentemente por autoridades nacionales y en más de una ocasión le han ofrecido cargos de primer nivel en Bogotá.

Sin embargo la verdadera pasión de Carlos Mario Montoya es la política, en algún momento la política electoral por la que fue elegido diputado y aspiró al Congreso de la República. También ha tenido papeles cruciales en campañas de aliados suyos a los que ha contribuido a alcanzar el poder. Recientemente podrían mencionarse las elecciones de 2011 donde estuvo de lleno en la campaña de Aníbal Gaviria y en 2015 donde contribuyó con el programa de gobierno en materia de salud y educación para el candidato Luis Pérez.

En esos casos, ambos dirigentes reconocieron la valía de Carlos Mario y le confiaron responsabilidades de primer orden, en el caso de Gaviria, como presidente de la Junta del Área Metropolitana lo nombró Director y en el caso de Pérez, como Gobernador le confió quizá la apuesta más grande de un gobierno: la confección del Plan de Desarrollo.

 

¿Qué lo hace diferente?

Hay algunas variables que habría que tener en cuenta para analizar la figura política de Carlos Mario Montoya, la primera tiene que ver con su capacidad de llegar al final de los asuntos que se le confían; es decir, sacar adelante proyectos que en manos de otros funcionarios se frenarían ante el primer obstáculo. Montoya tiene una lectura que se asemeja a la que podría hacerse con un dron, mira desde arriba y detecta dentro de un engranaje complejo, dónde podrían estar los escollos y se concentra en ellos.

La segunda es su carácter. Y lo que para algunos ha sido objeto de críticas, para otros es tomado como la fortaleza necesaria para mover masas paquidérmicas, como suelen convertirse las entidades públicas.

La tercera: Carlos Mario no le tiene temor a hacer su trabajo. En un momento en el que los funcionarios prefieren dilatar decisiones por el miedo de saltarse un recoveco (inoficioso y bizantino) de alguna norma -en un país plagado de ellas-, el actual Secretario de Salud, cuidadoso de mantenerse del lado de la legalidad se atreve a hacer. Y eso, atreverse a hacer, es un plus que pocos tienen en este oficio.

Podría agregarse una cuarta: su memoria fotográfica le permite recordar qué instrucciones dio y a quién para hacer seguimiento permanente de las tareas a su cargo. La anterior termina siendo quizá la más importante de todas, porque en la cantidad de afanes que hay en el sector público, cuando alguna se olvida se dejan de cumplir los compromisos que se prometieron en la campaña.

Quienes han trabajado cerca a él coinciden en afirmar que cuando le están contando algo, él arma mentalmente un rompecabezas donde va poniendo piezas en su sitio. El hecho de poder desagregar por tareas cada unidad global, le permite entregar responsabilidades a varios de sus colaboradores y así aprovechar, de manera mejor, el tiempo y la experiencia de cada uno.

Difícilmente se le escapa alguna tarea que haya puesto, y la buena memoria de nuevo hace que no sea fácil llegarle con excusas que retrasan los proyectos. Montoya sabe que las excusas son la mejor manera de evitar que el Estado avance.

En campaña o en el gobierno

Luego de las elecciones de octubre de 2015, donde acompañó a Luis Pérez, se retiró a sus negocios particulares y aunque sabe que nunca podrá huirle a la política, en ese fin de año revivió una de sus grandes pasiones: la carpintería. Sin embargo el nuevo gobierno de Antioquia estaba apenas por conformarse y estando ya en funciones el Gobernador lo llamó y en una corta reunión en el despacho le ofreció ser el nuevo Director de Planeación y lo metió al Consejo de Gobierno que estaba por comenzar, donde lo presentó con sus nuevos colegas.

Carlos Mario no había trabajado con Pérez hombro a hombro, incluso había competido con él en su última campaña por la alcaldía de Medellín en 2011; sin embargo con la destreza política y el pragmatismo de ambos, estaba cantado que harían buen equipo. Pasado un año del inicio del gobierno y con el Plan de Desarrollo marchando, fue nombrado secretario de Salud encargado y se mantuvo al frente de Planeación. Dos de las carteras más importantes le fueron confiadas.

Mientras estuvo fuera del gobierno estuvo dentro del partido Conservador en actividad proselitista permanente con resultados muy destacados en varios municipios de Antioquia, y aunque se le ha escuchado decir que su interés ahora no pasa por la política electoral para él, seguramente jugará un papel importante en las elecciones de 2019.

Vivimos momentos de reacomodo, la entrada de nuevas fuerzas y el empequeñecimiento de otras hacen que la jornada del próximo octubre defina la composición política y confirme liderazgos en los partidos. Quiérase o no, la manera de medir esto es con números y la cantidad de alcaldes, concejales y diputados dará una señal de quién es quién.

En los medios y opinadores políticos había expectativa por su renuncia en octubre pasado para no inhabilitarse, pero fue claro con propios y extraños que no iba a someterse a ningún certamen electoral en 2019.

Sin embargo, eso no significa renunciar a hacer política electoral cuando la ley lo permita: la reforma que avanza en el Congreso de la República le da más herramientas a los partidos que a las personas y paradójicamente eso hará que liderazgos fuertes asuman compromisos de defensa de ideales políticos. Pocas personas en Antioquia, como Carlos Mario, para hacer del conservatismo un partido en el que pasen las cosas, donde las tareas que se proponen se hagan.

¿Qué viene?

Por el corto tiempo de los gobiernos es muy difícil lograr buenos resultados que salten a la vista, que es por lo que la gente mide a los dirigentes. La inexperiencia de los funcionarios, el desconocimiento del funcionamiento del Estado o la minucia política para relacionarse con los cuerpos colegiados que corresponden a cada gobierno han pasado factura a varios dirigentes.

Carlos Mario Montoya tiene la habilidad de guiar procesos. Como funcionario ha presentado hechos, sin embargo a eso no es a lo único a lo que se circunscribe la actividad política: la planeación ha demostrado ser una gran fuente de votos. Los estudios de ciencia política y la evidencia empírica han probado que los partidos organizados tienden a ganar más elecciones.

Dentro de esta lógica tal vez veremos a Carlos Mario por etapas: en su partido, en campañas y en gobiernos haciendo lo que mejor sabe hacer, que las cosas pasen.

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