El campo de concentración colombiano

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¿Sabía que en Colombia hubo un centro de reclusión para nazis y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial? Estaba en Fusagasugá, Cundinamarca, en el Hotel Sabaneta.
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Un campo de concentración para nazis en Colombia

Reconstrucción digital del Hotel Sabaneta, como habría sido en 1944. Fotograma tomado de https://vimeo.com/278503801

La estrategia se inició por insinuación de Estado Unidos, que recomendó a los países aliados de América apresar a los inmigrantes alemanes y japoneses en lugares de concentración para evitar el espionaje o el apoyo a la causa del enemigo desde este lado del mundo. En Colombia fueron retenidas cerca de 100 personas bajo estas indicaciones.

El Hotel Sabaneta, un conocido y exclusivo negocio ubicado en el municipio de Fusagasugá, en Cundinamarca, cambió su tipo de huéspedes. Entre 1944 y 1945 en lugar de turistas, sus habitaciones albergaron familias alemanas y japonesas que vivían en Colombia.

Aunque no se trataba de una estadía voluntaria, cada huésped debía pagar su alimentación y su estadía. Esta condición llevó a muchas personas a la bancarrota. Sus bienes habían sido confiscados por el Fondo de Estabilización Nacional, una entidad creada para administrar estas propiedades y con sus ganancias, sostener el hotel durante el tiempo de reclusión.

La lista negra

Además de la edificación principal, el complejo hotelero contaba con tres casas que también fueron tomadas por algunas de las familias recluidas. Fotograma tomado de https://vimeo.com/278503801

En las décadas de 1930 y 1940 centenares de familias, algunas de ellas alemanas y japonesas, llegaron a Colombia huyendo de la guerra y en búsqueda de nuevas oportunidades.

No todos esos inmigrantes fueron recluidos en el Hotel Sabaneta. La selección la determinó una lista negra, proveniente de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, indicando cuáles eran las personas que generaban algún tipo de riesgo o sospecha de apoyo nazi.

Esa lista negra tenía el objetivo de evitar que los recursos de cooperación que enviaba EE. UU. a Latinoamérica terminaran apoyando la causa de los alemanes. En ese sentido, la lista inicialmente determinó las personas con las que no se podía comerciar en el país. Pero a partir de 1944 estableció que esos sospechosos de colaborar con los países enemigos debían quedar en un régimen de vigilancia y aislamiento.

Las condiciones de reclusión

Una reconstrucción digital de las condiciones internas del Hotel Sabaneta, lugar de reclusión para alemanes y japoneses durante la Segunda Guerra Mudial. Fotograma tomado de https://vimeo.com/278503801

Aunque se denominaba Campo de Concentración, este lugar no tenía nada qué ver con las condiciones de sus homónimos europeos. No había castigo ni régimen penitenciario alguno.

El local de reclusión era amplio y bien aperado, en un lugar campestre que contaba con amplios jardines, lagos, piscina y espacios para la recreación. Allí estuvieron recluidos por cerca de dos años.

En ese tiempo pudieron moverse libremente por las instalaciones del hotel, pero no salir de la propiedad. La vigilancia la realizaban soldados colombinos desde torres que rodeaban el inmueble.

Tenían derecho de visita los jueves y los domingos. Por eso muchos con esposas e hijos colombianos los mudaron a residencias cerca del hotel, para poder mantener el contacto.

La vida cotidiana en el Sabaneta

Los primeros en llegar pudieron tener habitación propia, y albergarse en familia. Pero conforme se fue llenando el hotel, fue necesario compartir las habitaciones.

Los recluidos se organizaron para encontrar en que utilizar la cantidad de tiempo libre que tenían. Realizaban actividades de carpintería, jardinería, deportes, juegos de mesa, agrupaciones musicales y lo que lograban inventar.

El fin de la guerra

El hotel contaba con un terreno campestre con jardines bien cuidados en los que los recluidos podían movilizarse con libertad. https://vimeo.com/278503801

En 1945, cuando se declaró el fin de la guerra, se permitió de inmediato la salida de la reclusión a todos los inmigrantes. Sus bienes no fueron recuperados, algunos recibieron indemnizaciones pírricas por parte del Fondo de Estabilización.

El hotel, que en ese año fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura, no volvió a ser lo que había sido antes de su destino de reclusorio, y con el tiempo quebró. El edificio hoy no existe, solo quedan algunos vestigios y una de las torres de vigilancia, rodeada por edificaciones urbanas que fueron conquistando los terrenos de lo que a mediados del siglo XX era una finca extensa.

La historia es poco conocida en el lugar, no hay señas, ni visitas guiadas, ni memoria de lo que allí vivieron familias que buscaban un nuevo comienzo, pero que enfrentaron separación, vigilancia y pérdidas económicas difíciles de recuperar.

Las imágenes con las que se ilustra este artículo fueron tomadas del trabajo de investigación “Una colectividad honorablemente sospechosa. Los alemanes, Colombia y la Segunda Guerra Mundial”, de Lorena Cardona González, Doctorado en Historia, Universidad Nacional de La Plata, 2018. Reconstrucción arquitectónica y creación audiovisual de Santiago Marulanda López. https://vimeo.com/278503801

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