Nayib Bukele, un millennial en la presidencia

Compartir
Share
Con tan solo 37 años de edad, Nayib Armando Bukelee Ortez se convirtió en el presidente de los salvadoreños y el más joven en ocupar el cargo en Latinoamérica
Compartir
Share

Compartir
Share

Nayib Bukele, un millennial en la presidencia

Con tan solo 37 años de edad, Nayib Armando Bukelee Ortez se convirtió en el presidente de los salvadoreños y el más joven en ocupar el cargo en Latinoamérica. Tras una carrera política sin contratiempos y con un ascenso meteórico, que tiene sus inicios en 2012 donde es elegido alcalde de Nuevo Cuscatlán, un pueblo de apenas 15 kilómetros cuadrados y que le sirvió para luego ser electo en el 2015 como autoridad máxima de San Salvador, la capital.Bukele inició su carrera política en el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional – FMLN – una extinta guerrilla convertida en partido político de izquierda.

Bajo otros paradigmas, el joven político alejó las viejas ideologías de izquierda y junto a otros amigos decidió emprender una campaña política que le llevo a ocupar el mayor cargo de elección popular de El Salvador.

 

 

 

Como estrategia política, el nuevo presidente de los salvadoreños se mostró como alguien necesario para el país, sus políticas y mejoras estructurales le sirvieron para mitigar los problemas de violencia, inseguridad y desigualdad en los lugares que dirigió, en este mismo sentido, y como millennial que es, hizo del uso de las redes sociales su bastión y principal canal de comunicación.

Bajo estas plataformas mostraba no solo los avances conseguidos en su administración, sino que también evidenciaba sus desacuerdos que tenía con su partido y el estatus quo que lideraba su nación, así entonces, se convierte en el líder de la política de la “indignación” y el electorado lo ve como el personaje rebelde que está en contra de todo la política conocida hasta ahora y el único capaz de sacar adelante a El Salvador.

Esa figura de distinto y sugerente de político salvador fue cimentada y alimentada por los partidos políticos tradicionales quienes ocupan los extremos. Aprovechando esta coyuntura, Bukele, quien fue expulsado por su

partido, emplea el discurso de ser una persona “sin ideología”, lo que calo en la sociedad y puso en la mesa el advenimiento de un cambio; un cambio de no retorno, un cambio que hizo remover al salvadoreño de a pie aquellas añoranzas de promesas hechas en los Acuerdos de Paz de 1992.

Esta idea de cambio se capitalizo en las urnas y logro que el joven candidato lograra ganar las presidenciales con la votación más alta en la historia democrática de El Salvador, 53%. Su triunfo, dio fin a la batalla electoral entre los bandos políticos; partidos políticos que también fueron protagonistas del conflicto bélico interno – Arena, el partido grande de derechas, y el FMLN, la guerrilla-. Ahora, El Salvador se muestra atento a que puede hacer su nuevo presidente quien ofreció infraestructura para fomentar el empleo, acceso a la educación, salud, más oportunidades a jóvenes y oportunidades de vida. Queda esperar cómo será el comportamiento de este joven presidente de centroamericano y cuáles serán las políticas a implementar en este país que necesitan soluciones.

Por lo pronto el presidente más joven de Latinoamérica, siguen utilizando las redes sociales como su canal de locución, desde donde órdenes a su gabinete, despide funcionarios o militares y vincula a otros, en caso de necesitar ampliar o explicar alguna directriz se recurre al Facebook Live. Así es Bukele, un millennial que presidente un país, un joven que se ganó el corazón y los votos de sus compatriotas

 

 

 

 

 

Compartir
Share

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Share